Historias de venezolanos

Christian Sánchez llegó de Venezuela a la Argentina hace tres años. Es licenciado en enfermería y junto con colegas de su tierra fundó la Asociación de Enfermeros Venezolanos, que procura lograr la inserción social, científica y laboral de estos profesionales en su nueva patria. “Estamos muy agradecidos con la Argentina, que nos ha abierto las puertas de una manera increíble”, le contó Christian a la OIM durante una jornada informativa sobre derechos y trámites organizada en la Ciudad de Buenos Aires, especialmente dirigida a venezolanos. “Tenemos muchas expectativas en la República Argentina. Como representante de la comunidad venezolana, quiero dejarles saber que vinimos a este país a trabajar, a sumar un cambio positivo”, afirmó Christian.

 

Jair Acagua, de 39 años y oriundo de Monagas, Venezuela, llegó a Trinidad y Tobago con su familia y experimentó vivir en condiciones extremas, mientras trabajaba para mejorar su situación de vivienda. Los esfuerzos de alojamiento realizados por la OIM lograron ayudarlo a él y a su familia a ser trasladados a un lugar con acceso a servicios básicos, para que puedan disfrutar de un entorno más higiénico y saludable, especialmente sus hijos. "Estoy agradecido por el apoyo que he recibido de la OIM y de la comunidad", nos contó Jair.

 

María Luisa, de 56 años, salió de Cumaná, en el estado de Sucre, Venezuela. María Luisa es una persona que requiere de asistencia especial. Llegó a Brasil en abril de 2019 acompañada por su hermana y un sobrino. Buscaban mejores condiciones médicas, pero debido al difícil acceso a los servicios de salud pública en Roraima, el estado al que arribaron, la OIM los trasladó a Goiânia y les brindó asistencia médica. "Vinimos a Brasil con la intención de viajar a Goiânia, ya que tenemos familia allí", explicó la hermana de María Luisa, Rosalinda. "Creíamos que podía continuar su tratamiento, pero no teníamos suficiente dinero para continuar el viaje. Gracias a la reubicación y al tratamiento médico, estoy segura de que María estará en mejores condiciones", dijo Rosalinda, quien también es la tutora legal de María Luisa. Esta asistencia es posible gracias al proceso de reubicación, una estrategia creada por el gobierno brasileño, con el apoyo de la OIM, otras agencias de la ONU y miembros de la sociedad civil, que se ha implementado desde abril de 2018.

 

Gustavo Castro del Mar tiene 69 años. Es chef, soldador y artista, tres talentos que le dan la fuerza para emprender una nueva vida. Salió de Venezuela rumbo a Ecuador. Antes pasó por Colombia donde dejó este mensaje en un mural del Centro de Atención Transitoria al Inmigrante (CATM) de Villa del Rosario, en Norte de Santander: “No es tiempo de llorar ni lamentar. Es tiempo de luchar y encontrar un futuro mejor”. En el CATM recibió alimentación, alojamiento y atención médica, mientras esperaba sus documentos de identificación como peruano para poder seguir con su viaje.

 

John Guzmán es un albañil oriundo de la ciudad de Tigre, del Estado de Anzoátegui en Venezuela, desde donde partió junto a su pareja. Un largo viaje los llevó a la ciudad brasileña de Boa Vista, donde vivieron por más de nueve meses. En Venezuela, quedaron su padre, madre e hijo de tres años.
“Quisiera que ellos pasen un tiempo en Brasil hasta que la situación mejore. Mi plan es volver por ellos”, nos relató. Aunque durante su estadía en Boa Vista no pudieron conseguir empleo, John y su novia aprovecharon su tiempo para demostrar su pasión por la danza en el albergue en el que vivieron. El destino final de la pareja fue el Estado de Paraná, en Brasil, donde esperan conseguir trabajo y estudiar. La OIM, conjuntamente con otros socios humanitarios, y con el apoyo financiero de sus donantes, los asistieron con orientación e información necesaria para su regularización.

 

Jennifer Ugás salió de Venezuela junto a su novio, ambos oriundos de un pueblo de campo. La joven pareja sueña con terminar sus estudios y, según nos contaron, esperan tener esa posibilidad en Brasil. Su destino final será el Estado de Paraná. “Nos dijeron que es un buen lugar para cumplir metas y poder ayudar económicamente a nuestras familias en Venezuela. Hablamos poco portugués, pero igual quiero terminar la universidad y convertirme en lingüista”, nos relató Jennifer. La OIM, conjuntamente con otros socios humanitarios, y con el apoyo financiero de sus donantes, los asistieron con orientación e información necesaria para su regularización.

 

Yucarlis Iguaro salió de la localidad de San José de Tucupita, del Estado de Delta Amacuro en Venezuela, con su hijo, madre, tía y prima en dirección a Pacaraima, en Brasil. El viaje fue largo, cuenta. Al llegar, la OIM, conjuntamente con otros socios humanitarios, y con el apoyo financiero de sus donantes, le brindaron asesoramiento para acceder a la documentación necesaria para regularizarse en Brasil. Estuvieron hospedados en un albergue hasta que se concretó la oportunidad de viajar a Boa Vista. “Ojalá podamos ayudar a nuestra familia en Venezuela. Mi mamá se volvió allá para estar con mi papá, hermanos y tíos. En Brasil, quedamos mi esposo, mi hijo y yo”, le relató a la OIM. Su destino final será la ciudad de João Pessoa. “Nos dijeron que allá hay muchas oportunidades de trabajo. Ahí nos van a ofrecer estadía, al menos hasta que consigamos empleo y nos podamos independizar. Quiero tener una vida estable y darle buena educación a mi hijo. Algún día, quisiéramos retornar a Venezuela”, nos contó.

 

Daiana Herrera salió de la ciudad de Maracay del Estado de Aragua, Venezuela, junto a su esposo y sus dos hijos. Tras un largo viaje, llegaron a Boa Vista, Brasil, donde vivieron en casas de amigos y conocidos. Con la ayuda de la OIM, conjuntamente con otros socios humanitarios, y con el apoyo financiero de sus donantes, la familia recibió acompañamiento psicosocial y orientación para acceder a la regularización. “Nos brindaron ayuda por tres meses hasta que salió este viaje a Paraíba que estábamos esperando. Busco otra oportunidad de vida para mi familia. Espero encontrar un trabajo y que mis hijos tengan una buena educación”, nos contó Daiana.

 

Mónica Coba es oriunda de la Isla Margarita, Venezuela, desde donde partió con su esposo, hermana, cuñado y dos sobrinas. Atrás quedaron su madre y tres hijos, a los que no pudo llevarse. Según le contó a la OIM, el viaje hasta Boa Vista, Brasil, fue largo y difícil. Sin embargo, Mónica espera poder estabilizarse en la ciudad de João Pessoa, un sueño que le genera enormes expectativas. “Es difícil separarse de la familia, pero hay que seguir adelante por ellos. Todavía no sabemos qué nos espera, tenemos que conocer y ver cómo nos va”, nos explicó Mónica. La OIM, conjuntamente con otros socios humanitarios, y con el apoyo financiero de sus donantes, asisitó a Mónica y a su familia con hospedaje y alimentación. 

 

Yarelis Robertis, de 21 años, tomó la decisión de salir sola de Venezuela y emprender un viaje a pie hacia Perú, pasando por Colombia. Antes de llegar a Cali, se reencontró con su novio. “Mi destino es hacia Perú, mi cuñada me está esperando allá. Voy a estar en un núcleo en el que entre los tres nos vamos a ayudar y vamos a salir adelante”, nos relató Yarelis. Durante su travesía, esta joven venezolana fue asistida por la OIM, conjuntamente con otros socios humanitarios, y con el apoyo financiero de sus donantes, que le brindaron asistencia de logística en transporte y los trámites de registro en pasos fronterizos. 

 

Antes de salir de Venezuela, Jonathan Javier López Hernández vivía en el Estado de Miranda. Para comprar el tiquete, vendió enceres como su televisor. Se despidió de sus padres e hijos y se marchó rumbo a Boa Vista, Brasil. Aunque no consiguió empleo, la OIM, conjuntamente con otros socios humanitarios, y con el apoyo financiero de sus donantes, le asesoraron para acceder a la documentación necesaria para regularizarse en Brasil. “Voy a establecerme en Mato Grosso con la alegría de que allá hay fuentes de trabajo y alcanzaré mi meta”, nos relató John. En su país, solía ser albañil y practicar la agricultura y cría de animales de granja como hobbie. “La constancia es lo que nos ayuda. Quiero superarme y establecerme con un buen empleo en una constructora para poder ayudar a mi familia. Me gustaría que mis tres hijos vengan a Brasil”, le contó a la OIM. 

 

Angely Infante se fue del Estado de Miranda en Venezuela, junto a su esposo y sus dos hijas. En un largo viaje que los llevó a cruzar Colombia de punta a punta, llegaron a Ecuador, y posteriormente atravesaron el país hasta la ciudad de Tumbes, en Perú. “El plan es conseguir un buen empleo y establecernos acá. Estamos en un país donde no conocemos a nadie. Va a ser difícil, pero no imposible”, relató Angely a la OIM. A lo largo de su viaje, esta familia recibió la asistencia de la OIM, conjuntamente con otros socios humanitarios, y con el apoyo financiero de sus donantes, que les brindaron hospedaje, orientación e información para la regularización.

 

Wilmore, un electricista venezolano, su esposa Omir, directora de preescolar, y sus dos hijos -uno adolescente y otro de apenas un añodejaron su país en 2018. El primero en salir de Venezuela fue Wilmore. 
Tiempo después, la familia se reencontró en Cali. Gracias a la asistencia de
la OIM, conjuntamente con otros socios humanitarios, y con el apoyo financiero de sus donantesellos junto a 600 venezolanos llegaron al Puente Internacional de Rumichaca para continuar su tránsito hacia otros países del sur del continente. “Queremos llegar a Quito. Allá tenemos una compañera y estamos coordinando para comenzar a trabajar y hospedarnos. Nos toca seguir y continuar rogando para que la realidad de Venezuela cambie, porque queremos volver”, le contó Wilmore a la OIM.

 

Jesús Nacache, un ingeniero agrónomo de 25 años, se fue de Venezuela y llegó a Colombia. Según le contó a la OIM, su sueño es prosperar en Ecuador, donde lo esperan sus tíos. Allí, buscará estabilizarse económicamente para luego volver a su país por su esposa y familia, nos relató. “Fue una experiencia muy bonita ver cómo muchas personas nos apoyaron desde que llegamos. Aunque cruzamos la frontera con miedo, la meta es seguir hasta donde están los familiares”, nos relató. Jesús y otros ciudadanos venezolanos que transitaban las carreteras colombianas recibieron asistencia de logística en transporte de la OIMconjuntamente con otros socios humanitarios y el apoyo financiero de sus donantes. “Nos ayudaron mucho. Estoy 200% agradecido por el apoyo, por toda su logística”, afirmó Jesús.

 

Lucy Montañés es una joven venezolana que se fue de su país acompañada por su madre. Al momento de salir de Venezuela, Lucy estaba a punto de dar a luz; pero su condición no le impidió emprender el largo viaje a pie que la llevó a cruzar Colombia y Ecuador con el objetivo de llegar a Perú. “Durante el recorrido, en un descuido nos robaron la plata que habíamos reunido para llegar a Lima”, le relató a la OIM. A pesar del contratiempo, pudieron llegar a destino gracias a un taxista que las condujo gratis hasta un Centro Binacional de Atención Fronteriza (CEBAF) en Perú. Allí, recibieron información y asistencia de la OIM, conjuntamente con otros socios humanitarios y el apoyo financiero de sus donantes. Además, la OIM le brindó a Lucy y a su madre hospedaje y alimentación en la ciudad de Tumbes. “Esperamos que nos sigan ayudando para poder llegar a Lima y que mi mamá pueda conseguir un empleo. Queremos estabilizarnos”, nos expresó Lucy.